ley de ciberseguridad

Ley Marco de Ciberseguridad, ¿está tu empresa preparada? 

En abril de 2024 se promulgó en Chile la Ley Marco de Ciberseguridad (Ley N° 21.663), la primera norma de su tipo en Latinoamérica. Esta ley regula la infraestructura crítica de la información y refuerza la seguridad digital del país, marcando un antes y un después en la forma en que las organizaciones deben proteger sus sistemas y datos. 

La normativa entró en vigencia el 1 de enero de 2025, fecha en que se crearon la Agencia Nacional de Ciberseguridad (ANCI) y el CSIRT Nacional.  A partir del 1 de marzo de 2025, comenzaron a aplicarse las obligaciones críticas: reporte obligatorio de incidentes, fiscalización y régimen de sanciones, con multas que pueden alcanzar los USD 2,5 millones según la gravedad del incumplimiento. 

La Ley 21.663 establece dos grandes categorías de entidades sujetas a obligaciones: 

Prestadores de Servicios Esenciales (PSE): Instituciones públicas o privadas cuya interrupción podría afectar la vida, seguridad, economía o abastecimiento del país. Ejemplos: ministerios, municipalidades, servicios públicos, empresas eléctricas, sanitarias, de transporte, telecomunicaciones, banca, salud, o proveedores tecnológicos.  

Importante: la ley no establece un listado cerrado de PSE. Cada organización debe analizar sus funciones y servicios para determinar si se encuentra dentro de las categorías definidas como servicios esenciales según la Ley 21.663. Además, incluso si una empresa no es PSE, sus clientes o socios podrían serlo, lo que implicará exigencias indirectas de cumplimiento y ciberseguridad. 

Operadores de Importancia Vital (OIV): Son entidades —públicas o privadas— cuya afectación impactaría la seguridad pública o el funcionamiento del Estado. La ANCI publicó en septiembre de 2025 la nómina preliminar de OIV, actualmente en consulta pública hasta el 16 de octubre, paso previo a su lista definitiva. 

Registro y notificación de incidentes: Las entidades deben reportar al CSIRT Nacional, bajo la supervisión de la ANCI, todo incidente o ciberataque que pueda afectar la continuidad o seguridad de sus servicios. 

Planes de continuidad y recuperación: Deben contar con planes de continuidad operativa y de ciberseguridad para asegurar la prestación de servicios esenciales ante incidentes. 

Cooperación con la ANCI y organismos sectoriales: Las organizaciones deben entregar información, someterse a fiscalización y seguir los protocolos que establezca la Agencia Nacional de Ciberseguridad. 

Ser designado Operador de Importancia Vital implica un mayor nivel de responsabilidad y control, incluyendo: 

-Sistema de gestión de la ciberseguridad conforme a los estándares que definirá la ANCI. 

-Planes de continuidad y resiliencia con pruebas y revisiones periódicas. 

-Ejercicios y simulacros regulares para evaluar la eficacia de las medidas. 

-Respuesta inmediata ante incidentes para contener y mitigar impactos. 

-Comunicación a la ciudadanía cuando el incidente pueda afectar a terceros, en coordinación con la ANCI. 

-Designación de un responsable de ciberseguridad como punto formal de contacto con la Agencia. 

Ser OIV no es solo un reconocimiento, sino una obligación regulatoria de alto impacto: requiere inversiones, cumplimiento normativo y capacidad de respuesta continua. Además, aunque tu empresa no sea OIV, si atiendes o provees servicios a una entidad que sí lo es, se te exigirán estándares equivalentes de seguridad y trazabilidad. 

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